
Cómo solucionar esos molestos puntos fríos en sus piezas de vidrio
¿Alguna vez ha sacado una pieza del horno solo para descubrir que está rota, porque alguna parte se enfrió más rápido que el resto? Es frustrante.
El problema suele ser la existencia de “zonas muertas”. Si se trabajan con formas complejas, como cuellos estrechos o bases gruesas, el calor no puede llegar a todos los rincones de la pieza. Esto provoca estrés térmico interno, y la pieza acabará rompiéndose. Todo su trabajo se desperdicia entonces.
Para solucionarlo, utilizamos tubos de calentamiento por infrarrojos de larga duración. Estos no solo calientan el aire, sino que también dirigen el calor exactamente donde es necesario, logrando así un equilibrio en toda la pieza.
Hacer llegar el calor a las zonas difíciles de alcanzar
Los hornos convencionales suelen depender de la radiación general o del aire caliente. Eso funciona bien para un cubo simple, pero ¿y para piezas de vidrio complejas? No tanto.
Utilizamos tubos de infrarrojos porque envían energía directamente al vidrio. Al colocarlos en diferentes ángulos, podemos “inundar” esas zonas sombreadas. De este modo, se evita el enfriamiento desigual y, lo que es más importante, se evita desperdiciar todo un lote de vidrio.
El equipo y sus ventajas e inconvenientes
Estos tubos están hechos de cuarzo de alta pureza. ¿Por qué? Porque los ciclos de recocido son muy exigentes para el equipo, y no queremos tener que reemplazar las lámparas cada pocos semanas. Los filamentos están diseñados para durar mucho tiempo.
Pero hay algo importante: hay que tener cuidado con la potencia. Si se trabaja con vidrio de paredes gruesas, se necesita mucha potencia. Pero si se usa demasiada potencia, se elevará la temperatura ambiente y podría sobrecalentarse la carcasa exterior del horno. Para mantener todo bajo control, basta con conectarlos a un controlador PID. Este se encarga de regular la potencia para que no se supere la temperatura deseada.
Mantener el funcionamiento óptimo
Lo mejor es que estos tubos son prácticamente reemplazables sin problemas. Funcionan bien con la mayoría de los equipos industriales. También hemos invertido tiempo en los puntos de conexión, para que no se dañen cuando la corriente es alta.
El mantenimiento es bastante sencillo: basta con mantener limpios los envoltorios de cuarzo. Si hay polvo o pequeños fragmentos de vidrio en la superficie, se crean puntos calientes. Eso es lo que causa la rotura del tubo. Con un simple barrido, seguirán funcionando durante miles de horas.