
En la línea de doblado, el tiempo lo es todo. Si el perfil térmico se desvía o el campo térmico no es uniforme, se producen desviaciones en la forma, distorsión óptica y rechazos que deberían haberse enviado. Diseñamos esta lámpara para alcanzar objetivos térmicos repetibles, turno tras turno.
Lo que importa bajo el capó
Utilizamos un emisor de infrarrojo de onda corta de cuarzo afinado para vidrio, que nos proporciona una rampa de 6°C/s desde la temperatura ambiente hasta la de operación y una densidad de potencia de 1.5 kW/m² para una transferencia de energía rápida y directa. La geometría del reflector y el control por zonas mantienen la uniformidad de temperatura dentro de ±2.5°C en toda el área objetivo, de modo que el vidrio recibe un perfil térmico estable en lugar de puntos calientes y bordes fríos. La respuesta es inmediata, sin retardo de calentamiento, y la salida se mantiene constante durante ciclos prolongados. Contamos con unidades que han funcionado más de 5,000 horas con una caída de salida inferior al 5%.
Esto explica por qué funciona donde los hornos por convección fallan: cambios rápidos, tolerancias estrictas y lotes mixtos. La lámpara suministra calor al vidrio bajo demanda, reduciendo el tiempo de ciclo y el consumo energético por pieza. Un campo uniforme disminuye el estrés térmico durante el doblado, lo que mejora la calidad óptica y reduce retrabajos. Como módulo intercambiable, se integra con estaciones de doblado y sistemas de control existentes, permitiendo perfiles repetibles sin necesidad de rediseñar la línea.
Algunas realidades del taller.
La lámpara funciona mejor con aire limpio y seco y una tensión de suministro estable. En condiciones de alta humedad, se espera una reducción de potencia del 10–15% a menos que el recinto esté sellado y purgado. La instalación es sencilla, pero se debe mantener la distancia emisor-vidrio fija dentro de 1 mm para conservar la uniformidad. Incluimos una plantilla simple para ajustarla una vez y fijarla.